Medorax

Terrores nocturnos y pesadillas recurrentes

Área: Pediatría.

  • Parasomnia del despertar no REM
  • pesadillas infantiles
  • trastornos del despertar

Por qué aparece

  • Inmadurez del sistema nervioso central y del patrón de sueño (dificultad para realizar la transición suave entre fases de sueño profundo no REM y fases más superficiales)
  • Privación crónica de sueño o fatiga física extrema (el cansancio acumulado incrementa la proporción de sueño delta profundo facilitando la aparición de terrores)
  • Fiebre o enfermedades infecciosas agudas concurrentes (alteran la arquitectura del sueño y bajan el umbral para las parasomnias)
  • Estrés psicológico, ansiedad o cambios vitales significativos (conflictos escolares, mudanzas, inicio de escolarización o visualización de contenidos audiovisuales aterradores)
  • Apnea obstructiva del sueño pediátrica (los microdespertares por hipoxia fragmentan el sueño induciendo episodios de terror)

Estudio inicial

El diagnóstico diferencial se basa en una anamnesis detallada con un diario de sueño y grabación en vídeo doméstica de los episodios realizada por los padres (los terrores nocturnos ocurren en el primer tercio de la noche, el niño está inconsolable, no reconoce a los padres, tiene amnesia total del evento al día siguiente; las pesadillas ocurren en la segunda mitad de la noche, asocian despertar completo y recuerdo vívido del sueño). En caso de duda diagnóstica con epilepsia o sospecha de trastornos respiratorios del sueño: Polisomnografía (PSG) nocturna completa con monitorización electroencefalográfica y respiratoria ampliada.

Banderas rojas

Episodios de terror nocturno que ocurren múltiples veces en una misma noche o que se prolongan más de 30-40 minutos por episodio; persistencia de confusión, agitación extrema o deambulación peligrosa con riesgo de autolesión física; aparición de movimientos tónicos o clónicos rítmicos durante el episodio, desviación ocular, cianosis u orina involuntaria durante el llanto (sospecha de crisis epiléptica nocturna, como la epilepsia frontal nocturna autosómica dominante); somnolencia diurna excesiva o alteraciones marcadas de la conducta y del aprendizaje escolar durante el día.

Tratamiento habitual

  • Por lo general, no se recomienda el uso de fármacos para los terrores nocturnos benignos; el pilar del tratamiento es la higiene del sueño y la técnica de "despertares programados" — despertar suavemente al niño 15-30 minutos antes de la hora habitual del episodio durante 2 semanas). Clonazepam o Diazepam (benzodiacepinas indicadas únicamente en casos extremadamente severos con riesgo de autolesión física, refractarios a medidas conductuales y que afectan gravemente la dinámica familiar; dosis de clonazepam de 0.01 a 0.03 mg/kg/día por vía oral antes de acostarse, pautado de forma temporal
  • Antihistamínicos sedantes como la Alimemazina o hidroxicina (desaconsejados para este fin por riesgo de alterar aún más la arquitectura del sueño o provocar agitación paradójica).

Orientación educativa para estudio. NO es una recomendación de prescripción. La elección real depende de la causa, el paciente y las guías vigentes.

Área
Pediatría
Causas recogidas
5
Opciones de tratamiento
2
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