Prurito vulvar posmenopáusico
Área: Ginecología y mama.
Por qué aparece
- Atrofia vulvovaginal severa por déficit estrogénico extremo
- Liquen escleroso vulvar (patología inflamatoria crónica común en la posmenopausia)
- Dermatitis de contacto por desajustes higiénicos o uso de protectores diarios con fragancias
- Incontinencia urinaria oculta que mantiene la piel vulvar macerada y húmeda
- Neoplasia intraepitelial vulvar (VIN) o cáncer epidermoide de vulva primario (que cursa típicamente con prurito rebelde)
Estudio inicial
Examen físico vulvar detallado con colposcopio (vulvoscopia). Biopsia vulvar con punch de 3 mm bajo anestesia local de cualquier lesión cutánea asimétrica, eritematosa persistente o hiperqueratósica. Cultivo bacteriano y micológico del frotis vulvar para descartar sobreinfecciones.
Banderas rojas
Prurito persistente que no cede tras 2-3 semanas de tratamiento con hidratantes vulvares o estrógenos locales, presencia de placas blancas induradas, rugosas o sobreelevadas que sangran con el rascado leve, úlceras vulvares que no cicatrizan, dolor pélvico o vulvar espontáneo persistente.
Tratamiento habitual
- Estriol en crema vulvovaginal al 0.1% (aplicar diariamente durante 2 semanas, luego dos veces por semana como mantenimiento crónico) para revertir la atrofia cutánea
- Clobetasol propionato crema al 0.05% aplicada una vez al día por las noches si se confirma liquen escleroso por biopsia
- Cremas hidratantes vulvares sin perfume con base de aceite de oliva o almendras antes de dormir
- Hidroxizina 25 mg vía oral por la noche si el prurito interfiere con el sueño (nota: evitar la aplicación de corticoides potentes de forma empírica y prolongada sin haber descartado previamente malignidad vulvar mediante biopsia).
Orientación educativa para estudio. NO es una recomendación de prescripción. La elección real depende de la causa, el paciente y las guías vigentes.
- Área
- Ginecología y mama
- Causas recogidas
- 5
- Opciones de tratamiento
- 4